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De Pesca con Eolo, el Dios del viento.

Este artículo fue diseñado específicamente para APNEA y tiene sólo 3.700 palabras completo, pero se publicó resumido. Es muy poco para resumir 3 semanas de pesca en un lugar tan impresionante. Incluso se suprimieron algunos cuadros aparte por cuestiones de espacio. La revista tiene el número de páginas que tiene y no más. Habrá que añadirle mucho más en la próxima visita.

La caza submarina en las inmediaciones del Estrecho de Gibraltar es otro deporte. Tiene tanto parecido con la pesca "normal" como lo tiene ir a trabajar en coche comparado con correr el París-Dakar. Para los interesados en la modalidad más dura, salvaje y productiva de pesca, Eolo les espera en los alrededores de Tarifa, Cádiz. Este artículo es un compendio no exhaustivo de conocimientos mínimos para planear un subfari a "la Meca" de los pescadores submarinos. Ya se sabe, "hay que ir al menos una vez en la vida".

¿Es realmente peligroso pescar por allí o se exagera?

En el área del Estrecho se da la mayor tasa de accidentes relacionados con la pesca submarina del país, con mucha diferencia. El retrato robot de estos casos demuestra que se cometieron imprudencias y en ocasiones se pagaron con la vida. Se superaron los límites en un instante fatídico o se preparó una situación comprometida durante horas. Ello no quiere decir que no podamos pescar allí. Muchas otras personas lo hacen y obtienen enormes satisfacciones con un riesgo idéntico al de cualquier otro lugar. Lo que debemos hacer, como siempre, es tomar precauciones. Una característica particular de los pescadores locales es su extremada prudencia. Mayor que en cualquier otro lugar de España. Hay que convencerse de que pescar con corriente impone un desgaste físico enorme y que 20 metros de profundidad son poco sin corriente y mucho con ella para un pescador medio. También que las condiciones meteomarinas pueden generar un temporal en menos tiempo del que tardamos en ponernos a resguardo.

¿Puede ir cualquier pescador?

Depende de las expectativas que se tengan. Para disfrutar la inversión económica necesaria para viajar a la zona hay que tener un mínimo de nivel físico. En una apreciación personal, para capturar pescado grande con regularidad, se debería poseer una apnea en movimiento de al menos un minuto y medio. O visto de otra forma, poder bajar en peso constante a 25 metros con agua quieta, 5 metros de visibilidad y traje corto de 5 mm para pescar al agujero. Ser resistente al stress del agua corriendo como lo es un pescador de la rompiente también es muy interesante. Una cosa es dejarse llevar por una corriente floja sobre un fondo de 7 metros para coger buenos sargos al vuelo. Puede hacerlo un pescador inexperto. La otra es dar pasadas sobre cantiles situados a 20-24 ó más metros con visibilidad de 10 metros teniendo margen para acercarse y pelear con un mero grande o esperar a un pargo. La soltura en el uso del péndulo (pesca con peso variable) es casi imprescindible para aumentar los márgenes y las posibilidades en muchas ocasiones. Este no es un material para aprender "sobre la marcha" y tendríamos que llegar ya bien entrenados en su técnica. Los pescadores deben ser del mismo nivel, ya que al tener que pescar obligatoriamente juntos por la corriente, habrá problemas si no lo son.

Pero, ¿hay tanto pescado?

La corriente impide el uso de redes de enmalle y restringe otras artes de pesca. Por ello los submarinistas se encuentran con lugares (después de mucho trabajo de sonda) en los que se pueden ver meros de más de 25 kilogramos ó varios meros juntos. Pargos de más de 10, urtas de 8, doradas de 6, borriquetes de 5, limones de 40, etc en una variedad como no se ve en ningún otro lugar. No se suele tirar a los sargos de 1 kilogramo que pululan por doquier ni a otros peces no apreciados del mismo peso o superior. Por ejemplo, nadie dispara a los sargos reales de 2 kilogramos. Si que hay mucho pescado, pero no es nada fácil capturarlo y por eso sigue habiéndolo. Un buen lugar, con la corriente parada puede dejar a un pescador normal con palpitaciones a su regreso a la superficie.  

¿Es difícil controlar eso de la corriente?

La Corriente, con mayúsculas, es la protagonista de nuestra pesca. Hay que tenerla no mucho, sino "todo" el respeto. Para entender a la primera la complejidad del comportamiento del mar en este lugar, tenemos que repasar los efectos de la corriente, el viento y sus relaciones.

La subida y bajada de la marea da origen a la corriente. A lo largo de 24 horas la marea tiene cuatro movimientos, sube dos veces y baja otras dos intercaladamente. Los pescadores del Atlántico lo tienen en cuenta en sus salidas, a los del Mediterráneo no les influye tanto. La marea no sube o baja al mismo ritmo a lo largo de las casi seis horas que hay entre cada cambio de sentido de crecimento. Al principio y al final de cada ciclo el ritmo de subida o bajada se atenúa. Por el medio del ciclo se alcanzan las mayores tasas de crecimento o decrecimiento y la mayor fuerza de la corriente. El flujo de agua va o viene más o menos paralelo a la orilla y tiene dos sentidos. Si la corriente fluye de oeste a este, del Atlántico al Mediterráneo, se denomina "vaciante". La corriente contraria se le llama "llenante". El período de tiempo que transcurre entre el asentamiento de una corriente y su contraria se denomina "reparo" y es una palabra mágica. Durante ese momento, el agua puede permanecer quieta. Es cuando el estrecho se ofrece para los mejores momentos de pesca inimaginables. Los comportamientos de la llenante y la vaciante no son iguales, la vaciante es la corriente predominante y suele generar corriente más fuerte que la llenante.

El "coeficiente de marea" nos informa de la fuerza que tendrá la corriente. Un valor de 0,40 es una "marea chica", la altura entre la bajamar y pleamar es poca y no se generan grandes corrientes. Un valor de 1,10 o superior son "mareas grandes" y la corriente es "otra cosa". Es el mismo concepto de "marea muerta y viva" del Atlántico. Aunque la marea sea chica es normal que no podamos remontarla con nuestras aletas cuando se establezca con fuerza. Si es de media a grande estamos hablando de corrientes imposibles de aguantar con nuestras piernas. Hay un reparo cada 6 horas y puede ser de pleamar o de bajamar según haya subido o bajado la marea previamente. Entre el de bajamar y de pleamar las mismas piedras pueden encontrarse 2-3 metros más profundas y eso rebajar inaceptablemente nuestros márgenes de seguridad, por lo que hay que distinguir entre uno y otro reparo. También el agua puede encontrarse significativamente más clara en el de pleamar que en el de bajamar. Por ello hay quien prefiere pescar uno u otro. El reparo puede no existir y en esto influye el viento, el coeficiente, el lugar de pesca y otros factores difíciles de detallar en poco espacio. La corriente puede hacer "abanico" desde una dirección a otra y no parar en ningún momento. También se "adelantará o atrasará" el reparo sobre la hora prevista según, sobre todo, el viento. También hay que considerar que la corriente tiene más fuerza cuanto menor es la profundidad y más cerca estemos de costa. Hay que cogerle el truco por la practica.

Recomendación : Tenemos que hacernos con un libro de mareas y coeficientes para planificar nuestras salidas y consultar a los pescadores locales. Cuando se les pregunta sobre una área de pesca en general os suministrarán información importante, pero no les pongáis en el compromiso de mentiros si preguntáis por lugares demasiado concretos de pesca.

 

¿Por donde se puede echar la neumática?

Algunos lugares típicos son la rampa de Conil, el resguardo de Cabo Trafalgar, el puerto de Barbate, la playa de los alemanes en Zahara, la playa de Bolonia, etc. en las rampas se suele pagar sobre 500 pts por movimiento y las playas esta prohibido usarlas sin permiso de costas bajo sanción, aunque mucha gente lo hace. El ir y venir de 4x4 con barcas a remolque es digno de asombro en un buen día de pesca.

¿Que instrumentos conviene tener, para ir pidiéndolos?

A bordo, tanto para pescar como por seguridad, deberíamos tener una carta náutica de la zona, un compás o brújula inalterable al mar formado, una sonda gráfica, un GPS y un teléfono móvil todo ello protegido de los rociones por fundas u otros medios. Si nos alejamos medianamente de costa ya no la veremos si hay visibilidad regular. Por ello es necesario el GPS para llegar a la marca. Una vez en el caladero hay que sondar y marcar con boyas los cantiles que encontremos. Si hay cualquier dificultad o para actualizar nuestra predicción metereológica usaremos el móvil. En los bancos de Trafalgar y del hoyo, a 25 km de costa hay cobertura GSM aceptable de Movistar y de Airtel con tiempo bueno. Las boyas de marcación deben ser no inchables y tener obligatoriamente una goma de por lo menos 2 o 3 metros que amortigüe el efecto de la corriente, en caso contrario veremos desaparecer la boya bajo el agua ante nuestros ojos.

¿Vaya lío, y que pasa con el viento?

El viento puede provenir de cualquier cuadrante o no existir. Pero hay dos vientos dominantes de especial importancia "Levante" y "Poniente". Levante es viento que viene del Este y poniente del Oeste. Levante es generalmente más fuerte o variable en intensidad que el poniente. No hay otro sitio en nuestro país en el que el viento sople con tanta intensidad. De Tarifa se dice que es una ciudad con dos madres "la madre que parió al levante y la madre que parió al poniente". Un día de viento tiene que hacerse una excursión a ver el ambiente de los "windsurfers" para alucinar un poco. Los pescadores se lo piensan para venir a pescar, pero toda Europa, América y Australia esta haciendo windsurfing en Tarifa desde hace años. Es imprescindible conocer la predicción metereológica antes de salir a la mar. En una hora puede saltar viento o pasar de un bonacible fuerza dos a un incómodo fuerza cuatro y acabar en un temporal duro fuerza 8 "arreciando pronto a 10". Una predicción muy usada es la de "Tarifa-Tráfico" a través de su contestador automático en el teléfono 956-681001. Se actualiza a las 12 de la noche y del mediodía. Atención al viento en la misma dirección que la corriente, porque cuando cambie la corriente el oleaje va a mostrar su otra cara, pudiéndose convertir en una pesadilla para los pescadores acostumbrados a la mar llana.

¿La zona de pesca será pequeña, no?

Mas bien al contrario. El pescado se concentra en los roquedales en los que es menos hostigado. Los menos frecuentados dan piezas memorables. La actividad preferente para un submarinista de fuera que venga a pescar es concentrarse en sondar el fondo a la profundidad a la que puede sumergirse a partir de marcas obtenidas de la carta náutica e introducidas en su GPS. Todos los lugares a los que físicamente puede llegar una barca ya han sido visitados por pescadores submarinos. La Aceitera, el Banco de Trafalgar, el prometedor Banco del Hoyo, las agujas, las Lajas de Conil, Zahara de los Atunes, los cabezos, Bolonia, Punta Camariñal, Cabo Roche, la Rizia, y muchos nombres más son los lugares de pesca existentes.

Esto se pone interesante, ¿cómo se comporta el pescado y como se pesca?

Con corriente los peces permanecen fuera de sus agujeros en los cantiles, alimentándose y nadando. Se les pesca al vuelo dando pasadas. También puede marcarse una cueva donde vemos meterse un mero y regresar en el reparo, cuando podemos enfrentarnos en mejores condiciones a un adversario protegido por la fuerza del agua. Las esperas con la corriente golpeando nuestro cogote atraerán a todo tipo de depredadores como las urtas y los pargos, quizás un pez de limón. En el reparo los peces se esconden y la pesca al agujero es la técnica principal. Con las presas potenciales descritas es normal usar un fusil de 100 ó 115 con varilla de 6,5 ó 7 mm muy afilada y con una aletilla en condiciones. El carrete en el fusil o en el brazo es imprescindible y tiene que guardar cabo en cantidad "por si acaso".

 

CUADRO APARTE

¿Qué situaciones de riesgo pueden darse y como evitarlas?

Perder a un pescador.

Pescando a la deriva con corriente se puede perder a un pescador de una forma tan sencilla que parece mentira. Para evitarlo, el barquero (siempre hay un barquero de confianza a bordo) tiene que vigilar a los pescadores constantemente. No levantar la vista de ellos en ningún momento. Los pescadores deben estar poco distanciados y no ser más de 2. Atención a una ayuda a un pescador para sacar una pieza mientras el otro se aleja entre el oleaje a 5-10 km/hora. Estas historias de pescadores perdidos son habituales y muy peligrosas. Perder a una persona a 20 km de costa es más que una emergencia. Por hacerse una idea, las boyas que se fondean para marcar una piedra, se graban en el GPS siempre con corriente porque dejar de mirarlas mientras que se recupera un pez puede significar su perdida. Sí, yo también creía que esto era una exageración hasta que lo vi (esta última frase se suprimió finalmente).

Accidente al recuperar una pieza.

Pescando en el reparo puede clavarse una pieza, típicamente un mero grande, que se enroca. Intentar desenrocarlo con corriente es una mala idea. Es como intentar robar la joya de las películas de Indiana Jones mientras la puerta esta bajando para sellar la salida. Al malo parece que le da tiempo pero no, no le da. Lo que puede darle es un síncope por el esfuerzo extenuante de una subida apurada. Mucho mejor es marcar el mero y regresar en el siguiente reparo, al día siguiente o cortar el cabo de la varilla. Ningún pez merece arriesgar la vida, aunque a veces pueda parecerlo.

 Imposibilidad para navegar.

Como ya dijimos, se puede montar un temporal que obliga incluso a las semirrigidas mas marineras a navegar a la capa, atravesadas al mar para ganar la costa y remontar hasta puerto. Que decir de los que les toca ir en el puro de una neumática de 4 metros dando saltos. Mucha atención a la predicción metereológica, a llenar los tanques de gasolina, al mantenimiento del motor, a conocer los rumbos de huida a puerto o costa, a llevar puesto el "cable de hombre al agua", teléfono móvil, chubasqueros, agua, comida y demás. No es la primera barca que vuelca en la Aceitera ni que pasa una noche de pesadilla aguantando el temporal anclados por los cinturones de plomos y comiendo pescado crudo. Ojo a los barqueros no curtidos con mar fuerte.

CUADRO APARTE

Las marcas GPS mínimas

Si hacemos correctamente los deberes, de la carta náutica podemos extraer las coordenadas GPS que nos permitirán llegar a los lugares desde donde comenzar nuestra búsqueda particular. Para ahorraros ese trabajo os las transcribimos aquí. Es información publica y accesible a todos, todo lo contrario que la que cada pescador local posee para su uso y disfrute. En el estrecho los GPS tendrían que construirse con clave de acceso para evitar "cotilleos" no autorizados. El intercambio de coordenadas recuerda los cromos de cuando éramos pequeños. Las marcas de esos pesqueros buenos de verdad no os las dará nadie, hay que encontrarlas uno mismo, es lógico y normal.

Datos del área de Cabo Trafalgar :

Punta del dique del puerto de Barbate (36.10.789N - 05.55.603W)
Bajos a levante de la Aceitera (36.9.072 - 5.59.367 y 36.8.441 - 6.3.662)
Aceitera (36.10.298 - 6.3.529)

Banco de Trafalgar 11 millas desde Barbate y 6 desde cabo Trafalgar

(36.8.266 - 6.8.400 y 36.8.161 - 6.7.381
Lajas de Conil (36.13.277 - 6.6.009 y 36.13.942 - 6.6.319)

No se incluyen las del Banco del Hoyo por responsabilidad. Alguien que quiera ir allí debe ser capaz de sacar las coordenadas y rumbos de la carta por si mismo sin dificultad alguna.

Área de Punta Paloma :

Los cabezos (Hay más de 3 millas de la costa) (36.1.079 - 5.41.832 , 36.1.219 - 5.43.701, 36.0.540 - 5.43.929)
Naufragios en los cabezos según la carta (36.1.439 - 5.42.438, 36.1.079 - 5.42.741)
Bajos separados de los cabezos (36.1.839 - 5.45.242, 35.59.761 - 5.45.040)

Momentos que se recuerdan.

Demasiados meros juntos.

La sonda muestra arena y más arena. Estamos muy lejos de la costa y llevamos dos horas sin encontrar un solo cascajo sumergido. De pronto aparecen piedrecillas y luego un cantil impresionante. Pasa de los 27 metros a los 22 en un instante. La alarma de pescado se vuelve loca en la cima de las piedras. El altavoz no para de hacer biiip, biiip, birribip,...debe haber millones de peces abajo.

Tiramos una boya. Hay corriente fuerte todavía. Vamos a realizar una planeada a media profundidad. Me dejan 300 metros adelante de la marca para estar preparado cuando llegue con la corriente. No se vé el fondo. Voy preparando y mirando la marca que flota sobre el cantil.

Me dejo caer hacía un fondo rocoso muy plano y me paro a realizar una espera. Me entra un dentón de por lo menos 5 kilos pero estoy muy a la vista. Tengo que disparar de lejos y no le doy, el fusil con varilla de 7 mm que me presta Antonio tiene un disparo más lento de lo que pensaba. En la siguiente planeada mi caida me permite ir hacia la base de la pared submarina, que esta a cubierto de la corriente. Mientras caigo alucino viendo un mero muy bueno mirándome en candela, ! con otros dos al lado ¡. Me voy directo hacia él y se meten dos de ellos por un mismo agujero. El reloj marca -25.7 metros en la boca donde desaparecieron. Veo la cola del grande ¡ a medio palmo de las gafas !. Miro por un boquete encima de la cueva y casi le pego con mi nariz en su frente. Muevo despacio el Viper 100 cargado atrás y disparo cuando estoy seguro. Suelto el péndulo y me dejo llevar mientras mi carrete se vacía. La siguiente inmersión me deja ver que el único problema es sacarlo por la grieta. ¿ Un camello por el ojo de la aguja ?. Después de un esfuerzo equivalente a realizar un puzzle de 500 piezas, el mero sale y es recibido a gritos en la barca. Que maravilla. Nuestra báscula romana dirá que tiene 19 kg.

Un pez de limón con suerte

Estoy recuperando mi cinturón de plomo cuando un limón de los grandes se acerca a "oler" eso que sube del fondo. Lo veo unos 14 metros por debajo de mí y hago un sucesión de movimientos. Le arranco de las manos mi fusil a mi compañero, que me lo aguantaba. Me enrrollo el cabo del cinto en la mano izquierda. Aspiro y me sumerjo hacia un pez del tamaño de un delfín. Mientras el se aleja llevado por la corriente, mi caida me acerca a su estela. El cinturón toca fondo y sigo aleteando. Casi esta a tiro. El cable del péndulo se tensa y desaparece esa fuerza que me acercaba al pez. Me quedo parado mirando como se ! vuelve ! pero debo decidir entre esperarlo o subir a respirar. La precipitación y la caza son incompatibles.

Los pargos son curiosos.

En una caida veo un abadejo muy bonito que se encueva nada más observarme. Hay 25 metros de fondo, corriente y 20 metros de visibilidad. Haciendo una espera para ver si asoma la nariz, veo otro bonito abadejo que me mira a mi derecha; lejos. Parece exactamente el mismo. Mientras subo me quedo con la piedra donde se agacha. Hay docenas de grandes piedras redondas hasta perder la vista. Hago una caida y el abadejo sale. ! No ¡, es una corva fenomenal. Vamos a intentar el abadejo y luego veremos lo de la corva. Meto la cabeza y casi inmediatamente disparo. El escándalo que se monta me confirma el impacto.

Bajo a recuperar la pieza y me encuentro la varilla rota por un enganche para el obús. Recupero 10 cm. de flecha y ni rastro del resto. Dejo mi boya de cintura marcando la piedra porque ahora puedo perderla si no lo hago. He salido a nado y sólo tengo una varilla sin muerte que monto en mi fusil mientras maldigo mi suerte, al fabricante de varillas, al abadejo y al universo. Después de mirar por veinte sitios, no veo ni el resto del arpón ni al pez, y unos pocos erizos están acabando con mi paciencia. Ya estoy algo cabreado cuando en mi nueva caida veo el lomo de un pez muy grande al lado de la famosa piedra. Según me deslizo en silencio hacia abajo sé que es el pargo más grande qUn recuerdo para nuestro amigo Juanma. ripue he tenido a tiro.

Bajo a recuperar la pieza y me encuentro la varilla rota por un enganche para el obús. Recupero 10 cm. de flecha y ni rastro del resto. Dejo mi boya de cintura marcando la piedra porque ahora puedo perderla si no lo hago. He salido a nado y sólo tengo una varilla sin muerte que monto en mi fusil mientras maldigo mi suerte, al fabricante de varillas, al abadejo y al universo. Después de mirar por veinte sitios, no veo ni el resto del arpón ni al pez, y unos pocos erizos están acabando con mi paciencia. Ya estoy algo cabreado cuando en mi nueva caida veo el lomo de un pez muy grande al lado de la famosa piedra. Según me deslizo en silencio hacia abajo sé que es el pargo más grande que he tenido a tiro.

Jamás he intentado asegurar un disparo tanto como este. La pieza es grande y combativa al máximo. El arma una porquería. Es como cazar un león adulto de una pedrada bien dada. No debería fallar porque su lomo tiene 20 cm de ancho y me estoy acercando casi para matarlo del susto. Hace kilómetros que hubiera disparado con un arpón normal.

Disparo, suelto el fusil y aleteo hacia el fondo el metro que nos separa. La flecha lo ha conmocionado pero la punta no sale por su vientre. Es un cabeza dura de más de 7 kg. Empujo y logro agarrar el arpón con las dos manos, una por arriba y otra por abajo del pargo. Cuando le empieza a volver la consciencia comienza el rodeo. Me abofetea con su cola, me saca las gafas, giramos mientras la flotabilidad del traje me lleva arriba. El caos recorre todos los cabos y estamos luchando en medio de una maraña. Con la pierna que me queda libre (con la otra inmovilizo al pargo) navego hacia la boya. Cuando lo sujeto al portapeces lo dejo para recuperar el aliento y sumerge mi boya inchable, enredando todo lo que quedaba, pero vale la pena. Ahora que recuerdo, el abadejo apareció al final en el fondo de la piedra. De la corva, ni rastro.

Despedida. Recuerdos frescos del Estrecho.

Qué placer sentir la mar demostrando su inmenso poder mientras navegas de retirada tras haber tenido tu oportunidad. De pie y flexionando las piernas, los rociones refrescándote del sol, las imágenes submarinas en la retina, la zodiac brillando bajo el sol. Esa sensación os espera allí, otras también.

Disfruta y vuelve cuando quieras

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